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La oración es hablar con Dios
Dios siempre quiere escucharles cuando usted ora. Usted puede hablarle
en oración como si está conversando con un buen amigo personal,
usando su vocabulario diario. No es necesario usar palabras especiales.
Dios le entiende y se preocupa por usted, por sus sentimientos y por lo
que ocurre en su vida. Él tiene contado hasta el cabello (que tiene
o se le ha caído) de su cabeza; si Él ve a cada ave que
cae al suelo ¿cuánto más valor tiene usted para Él?
Dios le ama y quiere que usted hable con Él. Él le escucha
cuando usted ora. Dios se interesa por el más complejo detalle
de su vida. Aunque Dios ya sabe lo que está ocurriendo en su vida,
a Él le da gran placer cuando usted decide compartir sus sentimientos,
pensamientos y problemas. Él no solamente quiere escucharle, sino
que usted le escuche Él también.
Jesús enseñó a sus discípulos como orar.
Esta es la oración que Él les enseñó a orar:
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Padre nuestro que estás en los cielos, santificado
sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros
perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas
en tentación, mas líbranos del mal;
porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria,
por todos los siglos. Amén (Mateo 6:9-13).
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Jesús no pretendía que nosotros usáramos exactamente
las mismas palabras de esta oración, Él nos la dios como
una pauta.
Esta oración incluye muchos elementos. Honra a Dios, y muestra
reverencia a Su nombre. Expresa nuestro deseo de que Su voluntad sea hecha
en vez de la nuestra. La oración también conlleva la provisión
a nuestras necesidades, y reconoce que necesitamos el pedir perdón
y para poder recibirlo debemos perdonar a los otros. Esta oración
reconoce la existencia del mal, y pide por nuestra liberación.
Concluye con alabanza y adoración a Dios.
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